La jerga de los soldados franceses de la Gran Guerra en 10 lecciones
Como todo grupo que convive apartado de los demás, los poilus crearon su propio lenguaje. Aunque algunas palabras son neologismos, la mayoría procede de términos antiguos, del argot parisino y de los dialectos regionales, de la jerga de los oficios e incluso de lenguas extranjeras... Cada una de estas palabras tiene, por tanto, su historia y su propia filiación.
Esta jerga permitía a los combatientes afirmar su pertenencia al grupo y reforzar la solidaridad indispensable para su supervivencia. Los periódicos de trinchera —elaborados por los propios soldados y para ellos— abundan, de hecho, en ejemplos. También respondía a la necesidad de hablar de la violencia del conflicto, tanto entre combatientes como con quienes permanecían en la retaguardia, según atestiguan las cartas enviadas a las familias. Humorística, enigmática, exótica o irónica, la jerga de los poilus era una forma de tomar distancia y restar dramatismo a la vida cotidiana.
Tanto si cayeron en desuso después de la guerra como si arraigaron de forma duradera en la lengua, las palabras de los soldados franceses de la Gran Guerra ofrecen un valioso testimonio de la experiencia del combate.
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