El día en que Napoleón estuvo a punto de ser asesinado
El 12 de octubre de 1809, Napoleón se había instalado en la residencia de los Habsburgo, la dinastía reinante en la Austria que había sometido.
Frédéric Staps, estudiante nacionalista de 18 años y de temperamento un tanto exaltado, considera al emperador un déspota y se propone librar a Europa de él.
Había planeado matar a Napoleón durante un desfile militar. Mezclado entre la multitud, intentó acercarse a quien consideraba un tirano, pero el edecán del emperador le cerró el paso. Su mano derecha metida en el bolsillo y su actitud despertaron las sospechas de los oficiales de la gendarmería, que lo detuvieron y descubrieron que llevaba una daga.
Interrogado por varios generales y por el propio Napoleón —a quien espetó: «¡Mataros no es un crimen, sino un deber!»—, Frédéric Staps fue juzgado el 15 de octubre de 1809 por una comisión militar, que lo condenó a muerte.
Jean Tulard, eminente especialista en Napoleón, detalla con ejemplar minuciosidad las consecuencias de este atentado para la política de la época y, quizá sorprendentemente, para el ánimo de Napoleón.
Jean Tulard, nacido el 22 de diciembre de 1933 en París, es un académico e historiador francés que fue profesor en la Sorbona y en Sciences Po. Considerado uno de los mayores especialistas en Napoleón I y la época napoleónica, presidió el Institut Napoléon de 1974 a 1999.
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