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Vida y muerte de los franceses de Argelia. 1830-1962
Este libro no es una apología ni una demolición sistemática de la colonización francesa de Argelia (1830-1962). Pretende simplemente relatar las circunstancias del nacimiento y la desaparición total de un pequeño pueblo, el de los franceses de Argelia (un millón de personas en 1962, de una población total de diez millones), que se desarrolló con aquella colonización y desapareció con ella.
Esta historia atraviesa varias etapas: el arraigo (1830-1870), el florecimiento bajo la Tercera República (1870-1940), un período de crisis (1940-1954) y, por último, la fase de la guerra (1954-1962), que concluye con un éxodo total.
El pueblo francés de Argelia se formó, por una parte, mediante diversas corrientes de inmigración, principalmente mediterráneas, y, por otra, mediante la asimilación, incompleta pero sólida, de la comunidad judía. Se vinculó estrechamente a la cultura francesa y a los valores republicanos y patrióticos implantados por la Tercera República.
Durante mucho tiempo constituyó un elemento esencial de la dominación francesa en el territorio. Al principio se concentró en ciudades que sirvieron de punto de apoyo a la administración, la economía y la difusión de la cultura. También participó en la creación de una red de pueblos y explotaciones agrícolas, base de una agricultura moderna de exportación, especialmente vitícola.
Las relaciones de los franceses de Argelia con la mayoría de la población autóctona se desarrollaron en el marco de la desigualdad impuesta por el sistema colonial establecido desde la conquista, que parecía imposible cuestionar. La administración del país y, por tanto, las reformas necesarias dependían en gran medida de la metrópoli, cuyos gobiernos y población permanecían indiferentes al destino de Argelia. A la desigualdad se sumaba la dificultad de establecer vínculos estrechos con una sociedad celosa de preservar sus valores musulmanes.
La guerra puso al descubierto todas las debilidades de esta frágil construcción. Mostró la capacidad de movilización de los nacionalistas. Obligó a Francia a realizar un costoso esfuerzo militar y económico. Empujó a los franceses de Argelia, afectados por el terrorismo, a exigir la represión más radical, pero también una unión cada vez más estrecha de Argelia con la metrópoli. La ruptura con el general de Gaulle, decidido a sacar a Francia de un conflicto interminable, era inevitable. La adhesión de la mayoría de los franceses de Argelia a la acción de los radicales de la Argelia francesa, en quienes veían a sus últimos defensores, los expuso a la represión de su propio ejército y, después, los obligó a huir para escapar de la república árabe y musulmana que se estaba estableciendo.
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