FRÉJUS - LAVOIR - Hombres y fortificaciones 1891-1945
Desde la Antigüedad, el valle de Charmaix y los puertos de Fréjus, la Roue y la Vallée Étroite son importantes vías de comunicación entre el valle de Maurienne y el Val di Susa.
En 1860, la anexión de Saboya por Francia crea una nueva frontera en los Alpes.
En 1882, la adhesión de Italia a la Triple Alianza impulsa la creación de las tropas alpinas y la construcción de fortificaciones en todo el macizo alpino.
En la región de Modane, la defensa se organiza en la orilla derecha del Arc, con los fuertes de Replaton y Sapey. El valle de Charmaix, situado en la orilla izquierda, está vigilado únicamente por tropas móviles. En 1891, para facilitar su misión, el ejército construye los barracones de Fréjus, puestos-refugio y vías de comunicación.
En 1893, el puesto de Fréjus está ocupado de forma permanente por un destacamento del 97.º Regimiento de Infantería. Durante el invierno, sepultados bajo la nieve, los soldados viven aislados y a merced de las condiciones meteorológicas. Realizan periódicamente reconocimientos de la frontera y tareas de abastecimiento del puesto, que a veces acaban en tragedia, como en diciembre de 1901.
Durante la invernada, los hombres conocen la camaradería y la solidaridad propias del entorno montañés.
En la década de 1930, ante el auge del fascismo, se construyen fortificaciones de tipo Maginot en torno a Modane y en el valle de Charmaix. La montaña se llena de obreros que trabajan en la construcción de las obras fortificadas de Lavoir, Pas-du-Roc y Arrondaz. Cerca de los puertos fronterizos, los soldados construyen puestos avanzados, tienden alambradas y preparan posiciones de campaña.
En junio de 1940, los italianos atacan durante cuatro días en todo el sector. Pese a su valor y heroísmo, y a afrontar temperaturas de hasta -15°, no consiguen avanzar: los detienen las fortificaciones y una potente artillería.
Durante el invierno de 1944-1945, las tropas germano-italianas ocupan las obras fortificadas y las cumbres. Las FFI y, después, los cazadores alpinos libran una guerra de montaña en condiciones invernales extremas para intentar arrebatárselas.
Hoy, el valle de Charmaix ha recobrado su tranquilidad. En verano, los excursionistas recorren sus senderos entre una flora y una fauna muy diversas y, en invierno, los esquiadores descienden por las pistas de Val Fréjus entre las fortificaciones, sin sospechar que se encuentran en un lugar cargado de historia y marcado por las tragedias que allí ocurrieron.
Pago seguro
Entrega
(+33) 01.79.75.05.50
También te puede interesar