LOS PRISIONEROS DE GUERRA FRANCESES EN 1940
En el verano de 1940, millones de franceses empiezan a escribir a sus alcaldes, subprefectos y prefectos, pero también a organismos internacionales e incluso al papa, para saber qué ha sido de sus padres, maridos e hijos. En apenas seis semanas, entre el 13 de mayo y el 22 de junio de 1940, la derrota militar se transforma en una debacle y casi dos millones de soldados permanecen prisioneros de los alemanes en territorio francés. Una cautividad transitoria, primera etapa de un largo encarcelamiento, a veces doloroso, en el Reich; una experiencia fundacional y, a la vez, un recuerdo olvidado de la Segunda Guerra Mundial.
Tanto al norte del Loira como a lo largo de la costa atlántica, Francia se llena de campos de prisioneros, los Frontstalags. La cautividad se convierte en un desafío logístico, social y político de primer orden: para las familias que esperan noticias, para el régimen de Vichy, que intenta afirmar su soberanía, y para las autoridades alemanas, que imponen su orden de vencedores, pero también para organismos internacionales, desde el Comité Internacional de la Cruz Roja y la embajada de Estados Unidos hasta el Vaticano.
Mostrar, hacer sentir y ayudar a comprender cómo fue la cautividad de los franceses en la propia Francia en 1940: ese es el propósito de esta obra colectiva, que combina distintas escalas y perspectivas para ofrecer una historia situada en la confluencia de la derrota, la Ocupación y la Colaboración. Un ensayo que, a partir de archivos franceses y extranjeros y de numerosos documentos gráficos, entrelaza las relaciones internacionales con la vida cotidiana de quienes vivieron aquellos hechos.
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