Padre - Memorias de un capellán militar
"La alegría del alma está en la acción." Esta frase del mariscal Lyautey resume a la perfección al padre Lallemand: en él, el soldado, el sacerdote y el hombre están íntimamente unidos. Esta personalidad fuera de lo común dedicó su vida a sus compañeros de armas.
He aquí su excepcional testimonio, lleno de esperanza. Nacido en 1937 en una familia de tradición militar marcada por Argelia, Yannick Lallemand ingresó en el seminario a los 19 años.
Fue natural que eligiera ejercer su vocación en el ejército. El capellán fue también paracaidista, cazador alpino, legionario y, más tarde, misionero. Conoció los escenarios de guerra de Zaire, durante la operación Bonite en Kolwezi, de Chad y de Líbano. En octubre de 1983, en Beirut, presenció de cerca el atentado contra el puesto Drakkar, en el que murieron 58 paracaidistas franceses.
"Sacerdote con el corazón traspasado", permanece en el lugar durante días y noches, hablando con sus jóvenes camaradas atrapados entre los escombros. Como misionero en Chad, se entrega plenamente a su vocación en medio de la mayor pobreza, siguiendo el ejemplo de Charles de Foucauld. Muy querido por los soldados, la Legión Extranjera fue la gran causa de su vida: "Hablo con ellos sin darles nunca lecciones de moral. Los escucho. Reconforto el alma de estos hombres, hasta el punto de que algunos dicen que "irían conmigo al infierno". Yo prefiero, con mucho, llevarlos al cielo."
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