Churchill - El visionario
Churchill advierte del belicismo alemán ya en 1908, de la amenaza bolchevique en 1919, del peligro nazi en 1932 y del imperialismo estalinista en 1943… Sus «visiones» contribuyeron a convertir al estadista en una «voz de alarma». Esta biografía ofrece un retrato original de él con motivo del 150.º aniversario de su nacimiento, el 30 de noviembre de 1874.
Soldado, periodista, aventurero, premio Nobel de Literatura, piloto de avión, orador y conversador lleno de humor, e incluso pintor… Aunque Churchill fue todo eso, su genio residió, ante todo, en ser un visionario, una «voz de alarma» tan pragmática como astuta, que alcanzó notoriedad con la expedición de los Dardanelos y, treinta años después, con su singular lucha contra Hitler.
El «viejo león» demostró esa capacidad en numerosas ocasiones. En 1908 percibió el belicismo del emperador Guillermo II, cuando nadie presagiaba la inminencia de una guerra mundial. Apasionado por las innovaciones técnicas, comprendió el papel que desempeñarían en ella la marina propulsada por fuelóleo, los aviones de reconocimiento, los carros de combate y la interceptación de mensajes cifrados. Ya en 1919 temía que el bolchevismo destruyera los valores occidentales. Acertó al vislumbrar, en 1932, el abismo al que una Alemania nazi rearmada precipitaría a Europa. Asimismo, en Teherán, en 1943, presintió el peligro que el imperialismo soviético suponía para el continente. Y en Zúrich, en 1946, profetizó la creación de la Comunidad Europea.
«Sin descuidar en absoluto los orígenes, el entorno, la infancia y la formación de Churchill, ni su deseo irrefrenable de desempeñar un papel protagonista, que lo lleva a participar en todos los conflictos del Imperio británico, Alain Frerejean ha sabido centrarse en los aspectos más sorprendentes de esta figura que rompió moldes», señala Hubert Védrine en un esclarecedor prólogo.
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