JENA-AUERSTEDT: EL TRIUNFO DEL ÁGUILA
La aplastante victoria de Napoleón I sobre el ejército prusiano el 14 de octubre de 1806 fue, en realidad, el resultado conjunto de dos batallas simultáneas, pero completamente distintas.
Ante Jena, Napoleón se encontró con el ejército prusiano y sajón de Hohenlohe en condiciones de superioridad numérica favorables al ejército francés. Desde este punto de vista, la batalla de Jena en sentido estricto fue una victoria brillante, pero no sorprendente.
Por el contrario, la batalla de Auerstedt, librada al mismo tiempo a unas pocas leguas más al norte, sigue siendo una de las mayores hazañas militares de todos los tiempos. Allí, Davout se enfrentó, con su III Cuerpo como única fuerza, al ejército principal del rey de Prusia y logró la impensable proeza de poner en fuga a la élite de un ejército que se creía el mejor del mundo. No por ello fueron menos notables los méritos del emperador en el desarrollo de la fase estratégica, la organización de su ejército y el despliegue de sus reservas. Napoleón dirigió con genialidad la marcha de sus cuerpos de ejército frente a un adversario enredado en discusiones y vacilaciones. Pensaba deprisa, avanzaba deprisa y no podía sino vencer.
Ninguna victoria de Napoleón fue ni sería tan eficaz y completa como este brillante doble golpe del 14 de octubre de 1806. En Jena y Auerstedt, el ejército prusiano, derrotado en ambos frentes, se dio a la fuga y pronto quedó aniquilado. Lannes sería el héroe de Jena y Davout, el vencedor de Auerstedt: ambos fueron los grandes artífices del triunfo del águila.
En 120 páginas íntegramente en color, ilustradas con 100 documentos y retratos de época, cerca de 50 láminas de uniformología realizadas mediante infografía por André Jouineau y nada menos que 17 mapas, el doctor E.-G. Hourtoulle nos hace revivir, hora a hora y hasta en sus menores detalles, estos grandes momentos de la historia militar de Francia.
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